Creo que todo el mundo debería irse a vivir y trabajar por un año en otro país con una visa Working Holiday. Aquí les dejo mis razones, de por qué este estilo de viaje cambió mi vida.

#1 Aprendí a empezar de 0 en un país nuevo

Cuando llegué a Australia, la única certeza que tenía era que todo era incierto. No tenía una casa, no tenía un trabajo, no conocía a nadie. Solo tenía mil preguntas a las que no podía responder todavía: ¿conseguiré trabajo?, ¿Cuánto voy a tardar en encontrar un lugar donde vivir?  ¿alguien me va a contratar sin tener experiencia? ¿Qué hago si se me acaban los ahorros?, etc., etc. Poco a poco fui atacando todos los frentes, conseguí un trabajo espectacular, alojamiento en una zona hermosa, amigos, y sobre todo la certeza de saber que, después de esta experiencia, cuento con las herramientas y la confianza necesaria para empezar de cero en cualquier lugar.

#2 Tuve trabajos que jamás me hubiera imaginado que podía llegar a hacer

Cuando empecé a viajar, mi idea era aplicar a trabajos que nunca haría en mi propio país. Estudié Administración de Empresas, por lo que mi vida se veía destinada a trabajos de oficina. Así que trabajar en cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con eso me llamaba muchísimo la atención. En mis años de Working Holiday trabajé de mesera en uno de los mejores bares de Australia en frente del Opera House y del Harbour Bridge, trabajé como jardinera en una isla privada en la gran barrera de coral, donde me pagaban 22 dólares la hora y me daban alojamiento y comida por regar las palmeras en la playa. Trabajé cortando kiwis, en una orchard en Nueva Zelanda, un trabajo que me encantó por estar en contacto con la naturaleza constantemente. Trabajé en un viñedo, en una granja, limpiando una escuela, de cleaner, y así podría seguir nombrando los miles trabajos que hice de los que aprendí un montón y gracias a los que gané un montón de habilidades nuevas, además de anécdotas que no se olvidan.

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#3 Aprendí un montón sobre mí misma

Desde que empecé a viajar, empecé a entenderme más. Muchas veces yo era mi única compañera, por lo que llevarme bien conmigo misma resultó un proceso desafiante pero sumamente satisfactorio una vez completado.

Hoy no tengo problema de viajar sola a ningún lado, me volví mucho más segura de mi misma y me di cuenta que puedo lograr lo que sea que me proponga, y todo gracias a este aprendizaje que tuve durante el viaje, y a las distintas situaciones en las que me puso la vida.  El  tomar decisiones se vuelve parte de tu rutina y si estás en conflicto contigo mismo, no irás por el mejor camino.

#4 Conocí personas que me marcaron para siempre

Una de las cosas más lindas de viajar, es la gente con la que te encuentras en el camino. Creo enormemente que somos lo que somos hoy gracias a todas las personas que pasaron por nuestra vida. A la vez, al hablar con personas que tienen una cultura totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados, se nos abre la cabeza, empezamos a entender, a comprender y a aceptar más.  

Aquellos que pasan por nosotros, no van solos,no nos dejan solos. Dejan un poco de si y llevan un poco de nosotros” Antoine de Saint-Exupery

#5 Aprendí a adaptarme a todo

Cuando viajas por un largo período, estás en constante aprendizaje y todo absolutamente todo lo que te pasa, se vive con más intensidad. Una semana en otro país equivale a tres meses en tu ciudad y tu rutina. Desarrollas el don de la resiliencia, adaptándote para enfrentar todas las adversidades. Nunca me imaginé que iba a trabajar 12 horas seguidas corriendo de un lugar a otro atendiendo mesas durante el Vivid (Festival de luces y música en Sydney), o trabajar 10 horas seguidas bajo el sol en el campo. Si hoy lo pienso, no creería ser capaz de hacerlo, pero allí, uno termina adaptándose.

#6 Ahorré muchos dólares que los usé para seguir viajando

Con la Working Holiday Australia pude ahorrar un montón, la paga era muy buena y trabajaba muchas horas. En Nueva Zelanda pagan menos, y a pesar que no ahorré mucho, logré recorrer y mantener mis ahorros australianos. Con todo ese dinero pude viajar por el Sudeste asiático y Europa por varios meses.

#7 Perfeccioné mi inglés

Si bien ya hablaba el idioma cuando me fui, vivir 2 años en países donde la primera lengua es el inglés, me ayudó a sentirme muchísimo más segura al hablar y a ampliar mi vocabulario. Gracias a eso me animé a aplicar a un trabajo en una empresa multinacional en Holanda, donde me contrataron.

#8 Aprendí que las cosas materiales no importan.

Desde siempre lo tenía presente, pero durante la Working Holiday, esto se hizo más claro que el agua. Cuando viajas por un largo tiempo, sabes que todo lo que te compras o lo vas a tener que tirar o lo vas a tener que cargar, y nadie quiere cargar mucho peso cuando se está moviendo de un lado al otro constantemente, por los que mis compras se redujeron al mínimo posible. Mis gastos se centraban más en experiencias que en cosas. Y eso lleva al próximo punto..

#9 Aprendí a desprenderme

Es imposible estar un año o más viviendo en otro lugar y no ir renovando tu ropa, tus cosas. Durante el viaje, he tenido varios “momentos de desprendimiento” en donde ponía el corazón en frío y regalaba o dejaba atrás las cosas que ya no iba a usar más, a pesar de que en algún momento habían tenido muchísimo valor para mí. Y eso es uno de los sentimientos más lindos: desprenderse de objetos materiales entendiendo que la vida es mucho más que eso y que no los necesitamos. Uno se siente mucho más liviano, más libre.

#10 Las Working Holiday Visas se volvieron una adicción

El bichito viajero se hizo expandió aún más por mi cuerpo y las Working Holiday se volvieron una adicción de la que no puedo escapar. Al haberme animado y dado el primer paso, descubrí que irse es más fácil de lo que suena. Y una de las cosas más adictivas que brindan las Working Holiday es la libertad que uno tiene, para elegir en que ciudad vivir, a donde ir, como administrar el dinero que se gana, a donde viajar después, etc. Esa libertad no tiene precio, y ¡una vez que uno la descubre, es dificil volver atrás.

# Y lo más importante de todo: Me di cuenta que no se necesita mucho para ser feliz.

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Si querés saber qué es una Working Holiday, leé esta guía.

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