Mi experiencia en un Temazcal: Purificación y Renacimiento
Durante mi estancia en Perú y gracias a una serie de sincronicidades, terminé alojándome en la casa de Fernando, una persona muy especial con muchísimo conocimiento sobre plantas medicinales y cultura andina.
Me invitó a un Temazcal guíado por él en el jardín de su casa y por supuesto dije que si. En este post te voy a contar sobre mi experiencia en un Temazcal y consejos por si tu también quieres participar de una ceremonia tan maravillosa.

¿Qué es un Temazcal?
El temazcal, también conocido como inipi, es una ceremonia de purificación del cuerpo y del espíritu que tiene sus raíces en tradiciones indígenas de hace miles de años.
La ceremonia consiste en un baño de vapor creado por un conjunto de piedras sagradas que se calientan y se colocan en un pozo en el centro del lugar donde se celebra el temazcal.
Al verter agua fría sobre estas piedras, se genera vapor. Dado que el temazcal es un espacio pequeño y cerrado, el vapor se esparce por todo el recinto, haciendo que los participantes comiencen a sudar intensamente.
El ritual se lleva a cabo en una estructura pequeña de madera con forma de iglú, que está completamente cubierta por mantas.
El temazcal representa al vientre de una madre: adentro está totalmente oscuro y hace muchísimo calor.
Es un espacio para rezar, para pedirle a la madre, a la pachamama, para agradecer y para renacer.
Fernando estaba celebrando este temazcal para agradecer por la vida de su mamá, Felipa, ya que ese día era su cumpleaños.
Antes de hacer el temazcal no tenía ni idea de qué era, ni había leído opiniones, pero algo me decía que estaba en el lugar correcto en el momento correcto y tenía que aprovechar la oportunidad. Y menos mal que lo hice. Sigue leyendo que te cuento sobre esta experiencia fabulosa.
Mi experiencia en una ceremonia de Temazcal
Fernando había comenzado a calentar las piedras en el fuego desde temprano en la mañana. Alrededor de las once, empezamos la ceremonia.
Teníamos que llevar ropa ligera porque íbamos a sudar mucho. Los participantes de la ceremonia éramos cuatro personas: Fernando, el facilitador; Richard, amigo de Fernando; Tamara, una chica española que se estaba quedando en la casa; y yo.
El inicio
Antes de entrar, Fernando nos realizó una limpieza con el humo de unas ramas para purificarnos. Luego, cada participante saludó hacia las cuatro direcciones con las manos hacia arriba y entró gateando dentro del temazcal.
Nos ubicamos cada uno en su lugar. Nos explicaron cómo iba a ser la ceremonia: consiste en cuatro “puertas”. En la primera puerta, empezamos con siete piedras sagradas, las “abuelas”. En la segunda, se agregan siete piedras más, y así sucesivamente hasta la cuarta. Por lo tanto, el calor se hace más intenso en cada puerta.
Cada puerta simboliza un elemento: aire, agua (aquí hay que pedir por todo nuestro linaje femenino), fuego (aquí pedimos por nuestro linaje masculino) y tierra.
La primera puerta
Fernando trajo las primeras siete piedras y bendijo cada una con copal y cedro.
Luego empezó a rezar y nos animó a hacer lo mismo (en voz baja o en voz alta). Rezamos por nuestras madres, nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos, nuestros ancestros, por los que están en las estrellas, por nosotros mismos, por nuestros deseos, por las cosas que queremos sanar y por los proyectos que queremos que se cumplan.
Los rezos continuaron durante toda la ceremonia. Yo rezaba en silencio.
Después de echar agua a las piedras calientes, empezó a salir un vapor impresionante. Estaba todo oscuro y solo se escuchaban los cantos de Fernando, quien cantó varias canciones con su tambor en quechua y en español.
Fue una experiencia absolutamente mágica.
Si bien a esa altura todavía se podía respirar por la nariz, el calor era muy intenso. Luego de cada canto, Fernando echaba más agua a las piedras, lo que generaba más calor y más vapor.
Después de algunos cánticos y rezos, se abrió la puerta para dar inicio a la “segunda”.
La segunda puerta
Fernando trajo otras siete piedras más, y una amiga de él llegó para asistirlo en la ceremonia. La chica era americana, de Texas, pero hablaba perfecto español y se notaba que tenía muchísima experiencia en temazcal.
Yo no sabía que la puerta se iba a ir abriendo entre cada etapa, pero eso me dio mucho alivio porque así entraba un poco de aire y se podía respirar y volver un poco a la normalidad antes de empezar con la siguiente.
Luego de entrar todas las piedras “abuelas”, la puerta se cerró de nuevo. Quedó todo a oscuras, y esta vez la chica americana empezó a cantar de una forma preciosa. El calor era más intenso en esta etapa.
Seguimos rezando, pidiendo.
Me encantó cómo Fernando honra a sus padres y abuelos, por todos sus sacrificios, por haberle dado la vida, por todo lo que hicieron. Me hizo pensar que todos deberíamos ser más agradecidos con nuestros ancestros, nuestro linaje, porque gracias a ellos estamos hoy aquí.
Pensé en mi abuelo Joaquín, que se vino a Argentina de Italia en un barco de carga escapando de la guerra siendo un niño. Sin hablar español, sin haber terminado la escuela, empezó de cero en un país nuevo. Se dedicó a vender frutas en la calle los primeros años y empezó a estudiar contabilidad por su cuenta, con libros. Y así fue ganándose un lugar, y le terminó yendo muy bien. Gracias a todos sus sacrificios, quizá yo puedo estar aquí hoy, viviendo todas estas cosas.
O mi otro abuelo, Emilio, con su familia que vino del Líbano también escapándose de la guerra. A mi abuelo Emilio no lo pude conocer físicamente, pero mi mamá siempre nos cuenta las historias de cómo también empezó sin nada y fue construyendo una buena vida para su familia.
Pensé mucho en ellos, en mi mamá, en mi papá, y les agradecí, agradecí por todo lo que hicieron.
La tercera puerta
La tercera puerta fue mucho más difícil. A esta altura, el calor era insoportable, y cada vez que tiraban más agua a las piedras, el vapor me quemaba la cara y por momentos sentí que no podía más. Quería abandonar. Mientras tanto, Fernando y Julia seguían cantando como si el calor no les afectara en lo más mínimo.
Las gotas de sudor caían por todo mi cuerpo. La falda y el top que tenía puestos estaban absolutamente empapados. Jamás había sudado así. Pero sentía que estaba expulsando TODO: todas las toxinas físicas de mi cuerpo, pero también las toxinas espirituales.
Era como si cada gota de sudor llevara consigo el peso de las preocupaciones, los miedos y las tensiones acumuladas. Sentía una purificación profunda, tanto física como emocional. En esos momentos de extremo calor y desafío, me recordaba a mí misma que cada esfuerzo tenía un propósito, que estaba en ese lugar para sanar y renovarme.
La tercera puerta me empujó a mis límites, pero también me mostró la fuerza interior que tenía. En medio del calor sofocante, encontré un momento de claridad y conexión conmigo misma y con mis intenciones. Sentí una liberación y una paz que nunca había experimentado antes.
La cuarta puerta
Y finalmente llegó la última puerta. Durante la tercera puerta pensé en salir y no volver a entrar. No sabía si iba a poder soportar el calor. El vapor me hacía toser y no podía respirar, ni por la nariz ni por la boca. Pero decidí quedarme. Sabía que mi cuerpo podía, a pesar de que mi mente me decía que no, que era mejor irme.
Me quedé.
Y fue absolutamente maravilloso.
La última puerta fue tan poderosa. El calor estaba en su punto máximo. Los cantos eran increíbles. Y cuando sentía que no podía más, me acordé de lo que dijo Fernando al inicio de la ceremonia: “Cuando crean que no pueden, vuelvan a la tierra. La pachamama los va a ayudar”. Y eso hice: me acosté boca abajo con la cabeza sobre la tierra. Y wow, efectivamente, el frescor de la tierra me hizo poder pasar ese momento y hasta incluso disfrutarlo muchísimo. No quería que se acabara. El calor se había ido y ahora solo quedaba conexión, conexión con la pachamama y con la naturaleza. Conexión con lo divino.
Pegué mi cabeza a la tierra y me quedé ahí, rendida ante ella. La puerta terminó y se abrió, pero yo seguía allí echada, rindiéndole culto, rezando y agradeciéndole. Como dice Fernando, estamos aquí para recordar esa divinidad que tenemos dentro, esa conexión con la pachamama.
Fernando hizo unos rezos de cierre, nos agradeció a cada uno por estar allí y nos llenó de bendiciones con las ramas de copal. Cada uno compartió lo que sentía, y luego fuimos saliendo del temazcal gateando.
Fue como salir del útero materno, totalmente renacida, totalmente purificada, llena de gratitud y amor a la madre tierra.
Nos abrazamos por haber compartido una experiencia tan fuerte.
Finalmente, nos quedamos comiendo una rica sandía frente al fuego.
Mi experiencia con el temazcal fue absolutamente maravillosa y la recomiendo a todo el que sienta el llamado.
Dicen que el temazcal puede ayudar a curar enfermedades; de hecho, es una de las técnicas que usaban los aborígenes para curarse.
Yo puedo hablar desde mi propia experiencia. Durante el ritual pedí mucho por mi salud, por sanar algunos temas que tengo, uno de ellos son mis ovarios. Hace muchísimo que no tenía un período regular. La noche luego de hacer el temazcal, sangré. Cuando abrí la app para registrarlo, me quedé de piedra. Decía: ciclo de 28 días. Por primera vez en años. Creer o reventar.
Consejos para el ritual de temazcal
Me gustaría mencionar algunas cosas a tener en cuenta antes de participar en un temazcal.
- Claustrofobia: El temazcal no es apto para personas que sienten claustrofobia, ya que estarás en un lugar muy pequeño y cerrado, totalmente oscuro y con muchísimo vapor. Esto puede resultar incómodo y estresante para alguien con claustrofobia.
- Intención: Conviene ir con una intención (o varias) en mente para ofrecerla en tus rezos. Tener claro por qué estás participando en el ritual puede ayudarte a enfocar tu energía y tus pensamientos durante la ceremonia.
- Apertura mental: Mantén una actitud abierta y receptiva. El temazcal es una ceremonia espiritual y puede tener efectos profundos y transformadores si te permites vivirla plenamente.
- Comida ligera: Es mejor comer ligero antes del temazcal para evitar que tu cuerpo pierda energía metabolizando la comida. Algunas frutas y té son buenas opciones para comer antes de un temazcal. Esto te permitirá participar más cómodamente y aprovechar mejor la experiencia.
- Hidratación: Bebe mucha agua antes y después del temazcal. La hidratación es clave para mantenerte bien durante la ceremonia y para ayudar a tu cuerpo a recuperarse después.
- Rezar en voz alta: No tengas miedo de rezar en voz alta. La intención cuando la hablamos es mucho más poderosa y potente. Expresar tus rezos y deseos en voz alta puede hacer que te sientas más conectado y comprometido con ellos.
- Conectar con la tierra: Cuando sientas que no puedes más, vuelve a la tierra. Apoya tu cabeza sobre la tierra y verás que allí está mucho más fresco. Esta conexión con la tierra puede ayudarte a superar los momentos más difíciles del ritual.
- Mantén el respeto y la gratitud: Respeta la tradición y a los facilitadores del temazcal. Muestra gratitud por la experiencia y por la oportunidad de participar en este ritual ancestral.
- Duración: La ceremonia dura alrededor de dos horas. Es importante que estés preparado para estar en el temazcal durante este tiempo, manteniendo la calma y enfocándote en tu propósito.
- Joyas: Es mejor no entrar con joyas, ya que pueden perjudicarse por el calor y el vapor.
Espero que estos consejos te sean útiles y te ayuden a prepararte para vivir una experiencia transformadora en el temazcal.
Conclusión: Experiencia con Temazcal
Recomiendo muchísimo esta experiencia para cualquier persona que sienta el llamado. Seguramente si encontraste este post en Google es por algo. Me encantaría escuchar tu opinión o experiencia luego del temazcal, así que si quieres compartirla, deja un comentario.
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Me encanto tu travesia con el temaxcal, sin duda alguna una experiencia inolvidable y por supuesto renovadora, te agradezco subieras tu experiencia para conocer como es un temaxcal y que beneficios brinda, infinitamente gracias !!! Te dejo mi numero megustaria saber mas de estos temazcales +52 2461208239
Hola Donoban, me alegro mucho que te haya gustado el artículo! Si quieres info, me puedes escribir a mi mail [email protected]