Este post es una continuación del relato de mi experiencia de work and travel en hawaii, que podés leer a. Si querés saber sobre los trabajos que tuve en Oahu, seguí leyendo que te cuento todo! Tambien te invito a seguir mis viajes en Instagram.

Cuando yo viajé, no había nada de información en internet y me hubiera encantado haber leído un post como este, así que acá va.

MI PRIMER TRABAJO EN HAWAII: FOTÓGRAFA CON ALOHA SHIRT

Unos días después de llegar a Hawaii, y de instalarnos en Waikiki, tuve mi entrenamiento como fotógrafa en un restaurant muy concurrido en pleno centro de Waikiki, el lugar más turístico de Hawaii. Mi jefe, era un chico de Rusia apenas unos años más grande que yo: Igor.

Tenía que usar una Aloha shirt, que son esas camisas hawaiianas llenas de flores  y colores. 

Mi stand estaba en una esquina del salón, donde tenía la computadora, la impresora, los marcos y todos los elementos que necesitaba para trabajar. También estaban ahí las fotos que las anteriores chicas no habían logrado vender. Había millones, lo cual me hizo sentir menos presionada.

Igor me explico cómo usar el programa para editar las fotos e imprimirlas.

Me enseñó que tenía que acercarme a cada mesa luego de que los clientes hayan hecho el pedido al mozo, si no los del restaurant se enojaban. 

El pequeño “speech” que tenía que decir era:

Aloha! the restaurant is offering a free gift for you. It’s a postcard with your photo, so I will take a picture of you!”

Que traducido sería algo así como: Aloha , el restaurant está ofreciendo un regalo gratis para ustedes, una postal con su foto, así que les voy a tomar una.

A cada grupo, le tenía que tomar 2 fotos: una normal sonriendo, y la otra haciendo “shaka”

Luego tenía que volver a mi stand, imprimir las fotos, colocarlas en los marcos y volver a las mesas con los cuadros, ofreciéndolos por 10 dólares. Además, imprimía la postcard, que era gratis y se la podían llevar. 

La mayoría de los clientes del restaurant se dejaba sacar las foto. Igor decía que eso era lo más difícil. Pero para mí, lo más difícil era que alguien desembolse 10 dólares por esa fotito de mala calidad.

La primera mitad de mi entrenamiento, no logré vender ni una misera foto. Volvía al stand con cara de derrota e Igor me miraba y me decía: “¿nada?” .. “No, nada” 

Algunos clientes me decían “sorry no puedo entender tu acento”. 

Pero después, de un momento a otro, los planetas se alinearon y empecé a vender. Lo que me dio más confianza en mi misma, lo que atrajo más ventas. Mi autoestima había subido un poco por suerte, y ya no me sentía tan mal. 

work and travel hawaii
Algunas de las fotos que sacábamos

Mi primer día completo como fotografa, vendi 15 fotos, lo cual era un buen promedio para 5 horas de trabajo.

De a poquito comencé a diferenciar los tipos de clientes: 

  • Los japoneses que para sacarse la foto se sobre-exitaban y posaban con el ketchup o cualquier otro elemento bizarro que había en la mesa. Después no compraban nada.
  • Las “parejitas perfectas” en donde la novia siempre se quejaba de que salía mal en la foto y le decía al novio que no la compre ( a pesar que salía más diosas que Angelina Jolie)
  • Las familias con hijos chiquitos, siempre compraban la foto por los hijitos.
  • Los grupos grandes donde había varias familias. Siempre había un “jefe de familia” que quería quedar bien con los demás, y compraba no una, sino una copia de la foto para cada familia.
  • Las familias ratas que directamente me decían “ya sacamos muchas fotos con nuestra propia cámara. GRATIS!” 
  • La pareja de viejitos que iban todos los años a Hawaii y todos los años se sacaban la misma foto en ese restaurant  y la compraban. Los únicos clientes que me PEDÍAN que les saque la foto.
  • El grupo de amigos chamullero que me daban charla y al final no compraban nada. Los típicos “mucho ruido y pocas nueces”. Y no los culpo, Hawaii es caro. Yo tampoco hubiera comprado la foto.

En fin, al final del día terminaba muerta, estresada, por el miedo de no vender, por sonreír hasta cuando no me trataban bien, por hacer el esfuerzo de vender constantemente. Hay gente que le sale natural, que son vendedores natos, pero efectivamente no era mi caso. A mi me gusta que la gente me compre porque les gusta el producto y porque los hace feliz, no porque yo insisto o porque se sienten en compromiso.

Sentía que ese trabajo no era para mí. Quizá a otro tipo de persona le quedaba perfecto, pero no a mí.

De todos los que empezamos, que debemos haber sido como 12, solo quedaron 3. El resto renunció.

Sumado a esto, nos habían prometido 40 horas por semana de trabajo, pero nos habían dado sólo 13, no solo a mi, sino a todos los chicos que estábamos trabajando de fotógrafos. Había demasiados para la cantidad de horarios a cubrir.

Vivir en Hawaii es CARISIMO. Así que si seguía trabajando 13 horas por semana iba a tener que vender mi alma para sobrevivir o volver con la cabeza baja a argentina antes de tiempo. Me empecé a preocupar y a buscar activamente un segundo trabajo.

Justo se dio la casualidad de que en esos días la conocí a Meli.

Meli era una tucumana, como yo, que también estaba en Hawaii, trabajando para una empresa de limousinas en la zona de Manoa. Hasta hoy es una amiga de oro y tuve mucha suerte de habérmela cruzado en Hawaii.

Un día, me comentó que su jefe estaba buscando gente que tenga buen inglés para trabajar de secretaria como ella. Meli le hablo de mí y el jefe me entrevistó.

MI SEGUNDO TRABAJO: SECRETARIA EN UNA EMPRESA DE LIMOUSINAS EN HAWAII

Meli me había contado que su jefe, Mr. S.,  la trataba como una hija, era re cuida, no le gustaba que salga, ni que tome alcohol. Meli decía que era un “workalcoholic“. Trabajaba muchísimo, incluso a ella a veces la hacía trabajar 12 horas por días. Esto no me gustaba demasiado, pero yo le iba a aclarar desde el principio que no iba a hacer horas extras.

Mr. S. me buscó del hostel para entrevistarme en una Escalade ultimo modelo.

Me subí y fuimos a dar una vuelta por Waikiki.

Me preguntó cosas sobre mí, si fumaba y si tomaba, le dijo que no a los dos. Meli ya me había advertido que si le decía que tomaba alcohol no me iba a contratar.  Me preguntó que estudiaba, en qué año estaba, me dijo que él era una persona muy ocupada, que todo el tiempo estaba atendiendo teléfonos, de hecho lo llamaron como 5 veces a sus 5 celulares distintos en los veinte minutos que estuvo conmigo.

Parece que acerté todas las respuestas, porque me dijo que él iba a hablar con el sponsor para cambiarme de trabajo, que si había algún problema, él lo iba a solucionar y que si el otro empleador no me quería pagar los días que trabajé, me iba a pagar él, que no me preocupe por eso.

Empezaba al día siguiente.

work and travel hawaii

La oficina quedaba en la zona de Manoa, uno de los vecindarios más exclusivos de Oahu, en un centro comercial encajado entre montañas verdes donde siempre se  formaban arco iris.

Al lado de la puerta, del lado de afuera, había como una cajita (accesible a todos), en donde los choferes dejaban las llaves de los vehículos. Yo me sorprendí porque cualquiera podía robar las llaves y nadie se daría cuenta. Un día le pregunte a Mr. S si no tenía miedo de que le roben y me dijo que si llegaban a robar un auto, al día siguiente tenia uno nuevo en la casa, por el seguro que pagaba, que aparentemente era carísimo.

La oficina era súper amplia, teníamos que dejar los zapatos en la puerta porque estaba toda alfombrada, por lo que que trabajábamos descalzas.

Meli y yo teníamos una Mac enorme a nuestra disposición, en la que trabajábamos.

En la oficina, había snacks y gaseosas para nosotras.

Junto con la esposa de Mr. S, eramos las únicas empleadas.

La empresa (que en realidad eran 5 empresas distintas), ofrecía principalmente el servicio de transporte desde el aeropuerto a los hoteles. Además, organizabamos tours en la isla de Oahu. 

Mis tareas eran: contestar los emails de los clientes que querían contratar el servicio, responder las preguntas, hacer las reservas, cobrar, dar las directivas a los choferes, diciéndoles dónde tenían que ir, a qué hora, a quien tenían que buscar, etc. A veces teníamos que hablar con los clientes.

Era divertido,  y era un trabajo mucho más estable que el anterior, porque acá trabajaba 8 horas por día de lunes a viernes. Al principio también querían que trabajemos los Sábados, y encima gratis. Decían que era una “intership” para que aprendamos y no cometamos errores. Sólo nos iban a dar un bono de USD 50 para el súper mercado. Pero la primera semana le dejamos claro que no íbamos a trabajar los sábados, que también habíamos elegido un destino como hawaii para disfrutar la isla, y que si no nos hubiéramos ido de Work and Travel a Miami que era más cerca y más barato.

Yo trabajaba semana de por medio de de 8 a 16, con lo que me quedaba la tarde para ir a la playa, ver el atardecer en la playa y pasar tiempo con los chicos. 

Mi otro horario era de 14 a 22, lo cual también estaba bueno porque me despertaba bien temprano a la mañana y me iba a hacer algún trekking (a koko head o diamond head por ejemplo), o nadaba un rato en el mar, y después me iba  a trabajar, y cuando volvía todavía podía salir.

Los fines de semana nos dedicábamos a explorar la isla con los chicos que estaban off esos días.

Trabajé desde diciembre hasta principios de marzo en esta empresa. Una vez que le agarré la mano y aprendí todo, se hizo mucho más fácil. Nuestro empleador estaba medio loco pero en el fondo era bueno. Nos mandamos un montón de cagadas, y hasta el día de hoy nos reímos de todas las anécdotas con Meli.

Cuando nos fuimos, Mr. S. nos compró un montón de cosas para llevar a nuestras familias: cajas de chocolates hawaiianos, nueces macadamias, (que son carísimas), remeras de hawaii, tazas, de todo!

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¿PARA QUÉ ME ALCANZÓ MI SUELDO HAWAIIANO?

Hablemos del sueldo. Nos pagaban 7,75 la hora, antes de impuestos. El segundo mes nos subieron a 8,00 y el tercero a 8,25. Se imaginarán que mucho no se puede hacer en Hawaii con esta cantidad. Lo bueno es que siempre trabajábamos 40 horas por semana, por lo que el sueldo no fluctuaba.

Mucha gente se pregunta si se puede ahorrar durante un Work and travel y cuánto se puede ahorrar. La realidad es que no existe una respuesta concreta, por lo que decidí escribir este post para contarte en más detalle.

Con respecto a mi experiencia, fui a uno de los lugares más caros de Estados Unidos. Me pagaban muy poco por hora pero trabajaba muchas horas, lo cual ayudó muchísimo. Con el salario de mi trabajo, pude vivir en Hawaii, sin darme demasiados lujos, comiendo mucho arroz y comida cocinada en el hostel. Eso si, invertí en experiencias caras, como tirarme en paracaídas y nadar con delfines. 

También decidí usar mis ahorros para conocer Big Island y  Maui, otras dos islas hawaiianas. Viajar en hawaii es caro, los vuelos entre islas salen en promedio USD 100 (one way), y el alojamiento USD 40 por noche en un hostel en habitación compartida, por lo que la mayoría de mis ahorros se fueron en el mismo viaje en Hawaii. También pude viajar 10 días a Nueva York (que tampoco es muy barato). 

Volví a Argentina en 0. 

Si hubiera viajado por lugares más económicos quizá hubiera rendido más la plata. 

De los chicos que viajaron conmigo, eramos como un grupo de 15, ninguno viajó después.

Visitando Nueva York con mis ahorros hawaiianos

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