A los 21 años, a mitad de mis estudios, la vida me regaló la posibilidad de ir a Hawaii por 4 meses con una visa de trabajo. En este post te cuento mi experiencia en primera persona del Work and travel en Hawaii. Si no sabés de qué estoy hablando, en este link podés leer toda la información sobre los Work and Travel.

EL INICIO

Empecemos por el principio…No fue nada fácil llegar. Todo ese año fue una montaña rusa de emociones. 

En esa época, sólo se podía ir con un contrato de trabajo pre organizado, y las empresas que organizaban el Work and Travel  no te garantizaban que Hawaii esté incluido en la lista de empleadores, ya que todos se enfocan más en centros de ski,  en donde hay muchísimos puestos de trabajo debido a la temporada alta en invierno. 

Yo nunca fui amante del frío y además soñaba con irme a Hawaii, nadar en sus aguas, escalar sus montañas y explorar los volcanes. No paraba de pensar en eso. Amo la naturaleza, el mar, el calor. Hawaii era el destino perfecto para mi.

Se suponía que iba a tener mi entrevista en las ferias de trabajo en Buenos Aires con un empleador para Hawaii, pero un día antes del viaje, me avisaron que el empleador se había bajado, ya no participaba de las ferias, y no había ningún trabajo en Hawaii.

Casi aplico a un  trabajo en Lousiana que no me convencía para nada, pero al final volví a Tucumán, mi provincia, sin ninguna oferta, con las manos vacías.

Después de visualizarlo mucho,  de estar a punto de abandonar creyendo que ya no me iba a ningún lado, apareció un empleador en Hawaii,  sólo tres meses antes de la fecha en la que quería viajar.

El trabajo parecía espectacular: Sacar fotos a los clientes en distintos restaurantes de Waikiki (la parte más turística de la isla de Oahu), y luego ofrecerlas en un marco por 10 dólares. 

Todo sonaba demasiado bueno para ser verdad!

work and travel en hawaii

LA TEMIDA ENTREVISTA

La noche anterior a la entrevista no pude dormir. Había preparado todo un “speech” en mi cabeza, ya que iba a ser mi primera entrevista en INGLÉS y encima por Skype. Estaba MUERTA DE LOS NERVIOS. No sabía si le iba a entender al hombre que me entrevistaba, tenía miedo de trabarme con el idioma, quería estar lo más preparada posible porque no podía fallar. Era mi última oportunidad para cumplir el gran sueño que venía proyectándolo hacia un montón.

Fue la noche más larga de mi vida. Mi cerebro no descansó ni un segundo. Pensando frases en inglés, y escribiéndolas en medio de la noche.

Al día siguiente tuve la entrevista, en la que obviamente me puse bastante nerviosa

El hombre hablaba muy rápido y no se le entendía muy bien. Algunas de las preguntas que me hizo en la entrevista para el work and travel fueron:

  • Qué estudiaba
  • Qué quería hacer con mi carrera cuando me reciba. Yo eso no lo sabía ni en castellano! Así que ahí me trabé pensando y le dije en un inglés muy primitivo que quería hacer algo relacionado con marketing.
  • Por qué quería ir a Estados Unidos. Le dije que quería expandir mis horizontes y tener una experiencia de trabajo en el exterior.
  • Si ya había estado antes en el país y en dónde.
  • Cuáles habían sido mis trabajos anteriores.

Fue todo tan rápido,  no me dejaba terminar de responder y ya hacia otra pregunta.

Después de 20 minutos de sufrimiento, me dijo “en cinco días van a tener los resultados” y colgó.

No había sido ni un diez por ciento como me había imaginado. No me dejó expresarme y demostrarle que sí sabía inglés, al contrario, me trabé. No estaba satisfecha con mi entrevista y dudaba si quedaba o no. Me sentía frustrada por un lado, porque si me llegaban a decir que no, perdía la oportunidad de ir a Hawaii.

Esa semana estuve con una ansiedad terrible. Cada día a la mañana lo primero que hacía era chequear el mail apenas abría los ojos para ver si me habían mandado algo pero no. Los días pasaron. Bombardeé a los de la agencia con mails preguntando si tenían novedades y no obtenía respuesta positivas.

MI FUTURO VIAJERO AL ALCANCE DE UN CLICK

Un jueves  de septiembre me levanto como siempre, chequeo el mail y nada.. pongo la pava, me hago unos mates y me siento a estudiar. Se me ocurre entrar de onda al Hotmail. Entro y tenía un mail del hombre de la agencia: “Tema Hawaii”

Se me paró el corazón y después empezó a latir con toda.

Mi futuro estaba al alcance de un click.

Era un sí o un no.

Tenía miedo.

Click.

Me dieron el okay para vos para hawaii, por favor firma estos papeles adjuntos y envíamelos

Empecé a saltar de felicidad.

Me iba a hawaii!!

LA VISA J1 PARA EL WORK AND TRAVEL

Tuve que viajar a Buenos Aires a hacer la visa J1 para trabajar en Estados Unidos. No tuve problemas, me hicieron algunas preguntas  en inglés como:

  • Qué estudiaba
  • En qué año estaba
  • A dónde me iba
  • De qué iba a trabajar.

 Después de contarle un poco cuales eran mis planes, la agente me dijo: “your visa is approved.”

El pasaporte me llegó a mi casa unos días después.

LA LLEGADA A HAWAII

Y llegó el gran día, el 12 de diciembre.

Había conocido por Facebook a otros 2 chicos que también viajaban. Ella viajaba a hacer el mismo trabajo que yo, y él iba con el pasaporte italiano a probar suerte.  De pura casualidad habíamos sacado el vuelo para el mismo día, así que viajamos juntos.

Después de una escala en Houston y de 9 horas más de vuelo.. empecé a ver una masa de tierra desde la ventanilla del avión.  Un mar turquesa increíble,  y  montañosas, muchas montañas, bien verdes.  Había arcoíris por todos lados. Nunca vi tantos arcoíris en mi vida como los vi esos cuatro meses en Hawaii.

La emoción que tenía era increíble.

Apenas bajamos del avión, ya se podía sentir el “Aloha Spirit”… No hay forma de explicar el Aloha Spirit.. es algo que se siente…Imagínate estar en una isla perdida en medio del océano pacífico, rodeada de la naturaleza más impactante que viste en tu vida, con un calor tropical en pleno invierno, con mucha gente feliz por estar ahí, la música hawaiiana suena de fondo, una melodía  hermosa.  El staff del aeropuerto viste las aloha shirts, o camisas hawaiianas, y muchas personas usan Leis, los típicos collares de flores (reales) hawaiianas.

VIVIR EN UN HOSTEL ... ¿TAN DIVERTIDO COMO SUENA?

Habíamos reservado un hostel en Waikiki por las primeras cinco noches, con la esperanza de encontrar un departamento en ese tiempo. Que ilusos! Encontrar alojamiento (a un precio razonable) en Waikiki es una tarea casi imposible, o al menos lo era cuando nosotros lo intentamos.

Obviamente, terminamos viviendo en el hostel. Hicimos un trato con la manager y nos dejó la habitación a menos de la mitad por “long term stay”, con lo que pagábamos 450 dólares por mes con desayuno incluido.

No tardamos mucho en conocer a los otros chicos que iban de work and travel y que también paraban en el mismo hostel .

Armamos un grupo  de amigos increíble. Los fijos éramos como 12 argentinos y  dos brasileros.

En los 3 meses y medio que estuvimos ahí pasó un montón de gente que se quedaba un par de semanas o algunos incluso días pero que sentía que los conocía de toda la vida.

Todos los días en el lounge del hostel conocíamos gente nueva.

El segundo mes me agarro una fobia a la socialización. Estaba harta. No quería conocer más gente. No quería contestar las mismas preguntas todo el tiempo: where are you from, what are you doing here, how long are you staying, how old are you, do you like it here, etc. No quería saber nada con compartir la habitación con extraños, con las noches de fiestas que organizaban los chicos en nuestra habitación, con el desayuno comunitario donde también era otra oportunidad para charlar.

Con otras dos chicas empezamos a buscar un escape, casi alquilamos un departamento pero al final no se dio. No conseguimos nada, y el odio por el hostel se esfumó y volvimos a las fiestas, al lounge, a charlar con gente, a conocer nuevos viajeros cada día, a la locura de compartir una habitación con 8 roomates.

No es fácil vivir en un hostel.

Nuestra habitación era de 8 de los cuales 5 personas nos conocíamos, pero las otras tres iban rotando todo el tiempo. Tuvimos muchos personajes dignos de contar:

– Una pareja de hippies que no se había bañado en las últimas tres semanas. Nunca me voy a olvidar cuando abrieron la puerta y aparecieron detrás del marco. Yo era la única en la habitación. Un olor nauseabundo invadió todo el lugar en menos de un segundo. No podía creer que semejante olor provenga de ellos. Además, tenían el pelo duro y grasoso, la remera toda transpirada, y una pinta de loquitos. No soy de prejuzgar pero esto era demasiado. El olor se mantuvo en la habitación como una fragancia barata por dos semanas.

– Un viejito que se acostaba en su cama y miraba fijo a todos. Monitoreaba todo el movimiento de la habitación desde su lugar en la cama. Muy creepy.

-Un Italiano que venía de hacer la Working Holiday en Australia. Él fue el que me habló por primera vez de este tipo de visa. Me transmitió tanta emoción por su año en Australia que creo que fue mi empujoncito a mis inicios en el mundo de las Working Holidays, y gracias a él mi primera Working Holiday fue a Australia.

– Un chico de Kazajistán que decía que era de Rusia porque según el, nadie sabe donde queda Kazajistán. Era super tímido y  vivía en Australia. Se quedó unos días en el hostel y  fue mi ángel de la guardia dos años después cuando viajé a Sydney.

– Un viejo que se enamoró de una de las chicas, le escribía cartas y nos invitaba a su casa en San Francisco. Para nuestra mala suerte, nos lo cruzamos en la playa nudista en Maui.

Festejando el cumple de Luisa, mi hermana brasilera

LOS TRABAJOS QUE HICE EN MI WORK AND TRAVEL EN HAWAII

En Hawaii hay que trabajar duro para ganarse el pan de cada día. No todo es playa, hiking y diversión. Todo es caro, pensado para turistas ricos. Así que los sudacas nos tenemos que poner las pilas para poder sobrevivir en el tsunami de precios elevados que es Hawaii.

En este post  podés leer mi experiencia de trabajo en hawaii durante mi work and travel. Desde ya te adelanto que el trabajo que parecía soñado de fotografa, sacando fotos a los turistas en los restaurants, no duró ni tres semanas. Acá te cuento por qué y cómo terminé trabajando para una empresa de Limousinas y tours.

También, en este enlace, te cuento si es posible ahorrar durante un work and travel y qué tan factible es recuperar la inversión inicial.

LA VIDA EN HAWAII

Si tenés la posibilidad de visitar Hawaii, no lo dudes ni un segundo. Sé que es caro sé que es lejos, pero es INCREIBLE. Las islas tienen una energía especial, son mágicas, y hasta que no estés ahí y lo experimentes por vos mismo/a, no vas a entender a lo que me refiero, porque no es algo que se pueda transmitir.

Yo te hablo desde mi experiencia en Oahu, que es la isla en la que yo viví. En Maui, Big island y Kauai, solo viajé (también son islas espectaculares, de las que te voy a contar en otro post).

Ver el atardecer todos los días en la playa no tiene precio. En invierno oscurece a eso de las seis y todas las personas que están caminando por Kalakaua (la calle principal de Waikiki), dejan de hacer lo que están haciendo,  paran sus actividades por cinco minutos para contemplar el espectáculo que hay ante ellos: el sol escondiéndose en el mar, y no solo eso, sino también el cielo tornándose de colores de distintos tonos de anaranjado en los minutos siguientes.

Todos los días.

¿Querés hacer un voluntariado en Hawaii, trabajando a cambio de comida y alojamiento? Accedé a voluntariados ilimitados en todo el mundo. Te regalo un descuento de 20% por ser mi lector/a. Click aquí

Tener la posibilidad de meterte al mar a diario también es algo muy especial. No hace frío, ni siquiera en invierno. El mundo submarino en Hawaii es impresionante, hay tortugas , delfines, ballenas en invierno, peces de todos colores, tiburones.

Además, hay una infinidad de trekkings. Yo, que soy una amante de la naturaleza, de los deportes al aire libre y de la aventura, estaba feliz ahí.

Al alcance de un bus o quizás dos, podes llegar a lugares de otro planeta.

Caminando por la jungla, llegas a cascadas increíbles, vistas de la isla, vista de las montañas que parecen carton corrugado por la forma que fueron adquiriendo con el tiempo.

Manoa Falls

El Work and Travel en Hawaii me cambió la vida. Fue el primer paso de mi vida viajera. Un pre calentamiento de lo que se venía. Me cambió la perspectiva con la que miraba la cosas. Conocí un grupo de gente tan valiosa, con la que hasta el día de hoy seguimos siendo muy buenos amigos. A pesar de ser de provincias o países distintos, nos marca lo mismo: todos empezamos en el mismo lugar.

Nos une la misma experiencia.

Si te querés ir de Work and Travel, escribime. Soy representante de una agencia que organiza Work and Travels y estoy más que feliz de ayudarte con el tuyo:

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También podes seguir mis viajes en Instagram. En historias destacadas te muestro muchísimo de mi ultimo viaje a Hawaii (Noviembre 2018).

Te invito a dejar tu comentario, contándome qué te pareció la experiencia de Work and Travel en Hawaii.


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