Mi experiencia en el ashram de Ramana Maharshi en Tiruvannamalai, India
Visitar el ashram de Ramana Maharshi, uno de los sabios más importantes de la India, fue una hermosa experiencia y acá te la quiero compartir.
Cuando estaba armando la ruta por los ashrams más transformadores del sur de India, decidí sumar Sri Ramanasramam, el ashram de Ramana Maharshi en Tiruvannamalai, Tamil Nadu, ya que quedaba de paso y un par de amigas habían estado allí y me habían contado que era un lugar muy especial.
Así que aquí te lo cuento todo, ya que no hay mucha información en internet y menos en español.
Por cierto, también escribí esta guía práctica para visitar el ashram que te va a servir mucho si planeas ir.
Y si no tienes ni idea de qué es un ashram, no te preocupes, este artículo te va a sacar todas tus dudas.

¿Quién fue Ramana Maharshi?
Ramana nació en 1879 en el sur de la India. Cuando tenía 16 años, sintió que se iba a morir. No estaba enfermo ni en una situación peligrosa, simplemente tuvo una sensación muy fuerte de la muerte, y en vez de tener miedo, le cambió la vida para siempre.
Empezó a preguntarse: ¿quién soy yo? ¿qué es lo que se va a morir? Indagando, descubrió que su cuerpo podía morir, pero lo que él era en esencia (el “Yo soy”) seguía intacto. Esa revelación lo marcó para siempre.
Poco después viajó a Tiruvannamalai, que es una de las ciudades más sagradas de la India, y se instaló al pie de la montaña Arunachala, que se dice que es una manifestación del mismo Shiva (Dios en el Hinduismo), y nunca se alejó más de tres kilómetros de allí.
En Arunachala pasó más de 20 años viviendo en cuevas (que todavía se pueden visitar) en completo silencio, meditando y atrayendo a discípulos que empezaban a llegar solo para sentarse a su lado.
Con el tiempo, ese grupo de buscadores fue creciendo tanto que terminó formándose una comunidad estable: así nació el Sri Ramana Ashram, justo frente a la montaña sagrada Arunachala.
Ramana Maharshi dejó su cuerpo en 1950, pero sus enseñanzas siguen intactas y hoy ayudan a muchísima gente en el camino espiritual.
Mi experiencia en el Ashram de Ramana Maharshi
Ahora sí, luego de esta pequeña introducción, te voy a contar cómo fue mi experiencia en el ashram de Ramana Maharshi.
Cuando reservé la estadía (que es totalmente gratis), pensé en quedarme unos ocho días ya que tenía bastante tiempo. Uno tiene que hacer el pedido de estadía a través de la web y el ashram te lo tiene que aprobar. Solo aprueban alrededor del 25% de las solicitudes. Si están ocupados en las fechas que solicitaste, y marcaste el casillero de que tenés fechas flexibles, te pueden proponer otra fecha.
Eso me pasó a mí, y al final me propusieron una fecha una semana después de lo que yo había pedido.
Si te estás preguntando cómo funciona todo esto, esta guía te va a aclarar todas las dudas.
Al final que me hayan cambiado las fechas me vino de diez porque mi viaje justo cayó en luna llena, que es una fiesta total en Tiruvannamalai ya que se hace el Girivalam, una caminata alrededor de Arunachala, la montaña.
Llegada al Ashram
Llegué a Tiruvannamalai desde Coimbatore, ya que había estado una semana alojándome en el ashram de Sadghuru, Isha Yoga Center.
El bus me dejó justo en la puerta del ashram. Igual había llegado dos días antes porque como también trabajo online, me iba a encerrar dos días en un hotel a ponerme al día con el trabajo, antes de entrar al ashram.
Si estás buscando un hotel en Tiruvannamalai cerquita del Ashram, te recomiendo muchísimo este donde me quedé yo.
Lo primero que me sorprendió al bajarme del bus fue la cantidad de gente que había alrededor del ashram. Había muchísimos sadhus (renunciantes) pidiendo en la calle, muchos mendigos, mucha gente que estaba haciendo la caminata circunvalando la montaña (se hace todos los días, pero en luna llena es más poderosa).
Venir de la paz de Isha al caos de Tiru fue un pequeño shock. Pero al poco tiempo me acostumbré de nuevo a la India real (fuera de los universos paralelos de los ashrams).
El día del check-in me dirigí al ashram con la confirmación de estadía que me habían enviado por mail. La oficina de alojamiento está cerca de la entrada. Me pidieron el pasaporte y me tomaron una foto. La gente que me atendió fue súper amable, contrario a lo que me había pasado en el ashram de Sadhguru.
Este ashram me transmitió muchas buenas energías y la verdad me consideraba una bendecida de poder quedarme ahí.
Una habitación mejor que un hotel
Me dieron la llave de la habitación, que no quedaba en el ashram sino al frente del mismo. Según lo que tengo entendido, en el ashram sí hay habitaciones, pero como había más demanda, siguieron construyendo en edificios fuera del ashram para poder mantener la paz y la calma dentro del lugar.
El lugar donde estaba mi edificio (Morvi) era hermoso. Había pavos reales, mucho verde, árboles, plantas, flores, un jardín hermoso.
Lo cierto es que yo iba con las expectativas muy bajas. Me imaginaba una habitación vieja, con baño con letrina, súper básica, etc. Pero me sorprendí un montón al abrir la puerta de mi habitación.
El edificio había sido renovado hace poco y la habitación era mejor que muchísimos hoteles donde me quedé en la India. Tenía una cama single, un armario para la ropa, un escritorio, una silla, una mesita de luz, hasta un balcón y un ventilador potente que hacía que el calor no se sintiera.

Y además venía con un tendedero para tender la ropa luego de lavarla, algo fundamental porque por el calor que hace en Tiruvannamalai uno tiene que lavar la ropa todos los días prácticamente.
Lo que sí no había sido renovado es el baño. Era un poco viejito, pero igual estaba bastante bien. No hay ducha, uno tiene que bañarse con la cubeta. Pero te ponen un banquito para que te sientes, lo cual hace que sea mucho más fácil.
En la pared sobre el escritorio hay una foto enorme de Ramana. No pude evitar decirle ¡GRACIAS! por darme la posibilidad y la gracia para poder pasar estos días en su ashram. ¡Qué bendición realmente!
Comiendo con la mano en hojas de plátanos en el suelo
Luego de instalarme, fui a comer. Si te quedas en el ashram, tienes tres comidas incluidas. El desayuno a las 7:00 AM, el almuerzo a las 11:30 AM y la cena a las 7:00 PM. También te dan té (chai) a las 4:00 PM. Las comidas son súper puntuales, y por lo general la gente empieza a hacer fila unos diez minutos antes. Si llegaste tarde, perdiste.
Las comidas se hacen en el “dining hall”, que es un espacio grande en donde la gente se sienta en hileras en frente de una hoja de plátano y un vaso con agua (filtrada).
Una vez que te sientas, lo que todos hacen primero es poner un poco de agua con la mano derecha sobre la hoja de plátano y desparramarla. De esta manera se prepara la hoja para poner la comida en ella.
Para comer siempre se usa la mano derecha, ya que la mano izquierda se considera “impura”. Cuando van al baño, los indios se limpian con la mano izquierda. Por eso no se puede tocar la comida con la izquierda, ni para cortar el pan. Hay que cortarlo con una mano. Empezá a practicar desde ya.
Una vez que la hoja está mojada, los ayudantes voluntarios van pasando con unos recipientes llenos de comida y te van sirviendo. La comida es simple pero rica. Pero después de dos días un poco te hartas porque siempre es lo mismo: arroz con curry. Y si querés más, te dan más arroz y más curry. A veces también te ponen una especie de yogur como para tener otro sabor y algunas legumbres.
En mi primera comida, me sorprendí un montón porque venía acostumbrada a Isha, el ashram de Sadghuru, donde la comida es toda una ceremonia. La gente está en silencio absoluto, primero te sirven la comida y después todos hacen una oración para bendecir los alimentos. Luego, cada uno hace su propia oración en silencio y recién ahí se empieza a comer. Podés leer más sobre mi experiencia en el Isha acá.
En cambio, acá apenas servían la comida; todos empezaban a comer.
Otra cosa, en los ashrams se come con la mano. Yo estaba muy orgullosa de mi técnica para comer con la mano que había desarrollado luego de 14 comidas en Isha. Comía rápido, sin enchastrarme, y en mi opinión estabas súper bien. Era una india más.
Bueno, resulta que acá, que no estaba expresamente prohibido hablar como en Isha, los indios aprovecharon para hacerme algunos comentarios sobre mi forma de comer con la mano que aparentemente no era correcta. La primera noche, la persona que estaba al lado mío me empezó a mostrar cómo comer con la mano, como si yo lo estuviera haciendo mal.
Toda mi autoestima se destruyó 😅. Significaba que había estado toda mi semana en Isha comiendo mal y nadie me lo había dicho, pero seguro lo habían pensado.
Le dije al hombre que me corregía que gracias, pero que estaba feliz con mi técnica.
Al ratito, la señora que estaba del otro lado me dice: “LOOK!” y me muestra cómo agarraba el arroz con tres dedos y se los metía hasta el fondo de la garganta. “Ahora vos”, me dice. Yo la miré con horror. No, gracias. Le dije “Thanks, but I’m fine”.
Después de eso no quería ir más a comer la comida del ashram porque no quería que todos me estén tratando de corregir cómo comer con la mano. No me iba a meter los dedos hasta la garganta como me mostraba la chica. Mi técnica era menos invasiva y también efectiva.
Al final, encontré la solución. Empecé a llevar una cuchara. Seguro me juzgaron, pero al menos no me dijeron nada y pude comer en paz.
Las actividades del ashram de Ramana Maharshi
Bueno, ya te conté todos los aspectos de confort, la comida y el alojamiento. Ahora que tenemos las necesidades básicas cubiertas, vamos a las actividades del ashram.
El ashram es bastante chiquito comparado con otros en los que estuve. Y a pesar de que está ubicado en una carretera súper transitada, adentro se siente mucha paz y tranquilidad. Sobre todo los días de semana. Es un placer estar ahí y sentarse a meditar.
Hay varios lugares para sentarse a meditar. Está el Hall nuevo, que es el que vas a entrar primero, ya que es el primero que ves. Ahí hay una estatua tamaño real de Ramana. También hay un cartel en una pared que te cuenta la historia de cuando Ramana sintió que se moría y cómo a partir de ahí empezó a indagar en el quién soy yo.
A la izquierda de esa habitación, está la tumba de la madre de Ramana, donde están enterrados sus restos. Recordemos que en el hinduismo normalmente se crema a los muertos, a excepción de los santos (como fueron Ramana y su mamá).
La madre dejó el cuerpo alcanzando Samadhi (unión con Dios, por lo que se acaba el ciclo de reencarnaciones) en una cueva a la que se puede llegar desde el ashram. Y la enterraron en el ashram. También alrededor hay algunas deidades como Ganesha (el dios mitad hombre mitad elefante), entre otras.
Luego está el santuario de Ramana, donde está su tumba. Y también hay una Shiva Linga, una piedra sagrada que representa la energía y presencia de Shiva (uno de los dioses principales del hinduismo, símbolo de la conciencia universal). Todos los días le hacen pujas. Es decir, la limpian, le ofrecen leche, ghee (manteca clarificada), la llenan de flores, le ofrendan fuego y cantos. Lo mismo se hace con la Shiva Linga que está en el santuario de la madre de Ramana.
Todos los días a la mañana y a la noche, en el santuario de Ramana, que vendría a ser el Hall principal del ashram, se cantan versos en tamil (el idioma local) que vienen de las enseñanzas del Advaita Vedanta, una filosofía que habla de la unidad entre el ser individual y lo divino. Es decir, la no dualidad – que es lo que predicaba Ramana.
Si querés sumarte a los cánticos, podés comprar un libro en la librería que está a la entrada del ashram. El libro se llama Tamil Parayana y viene con la traducción al inglés. Cada día se canta una parte distinta. Los hombres dicen dos versos y luego las mujeres siguen con los dos versos siguientes, y así sucesivamente.
Todos los días a las 10 AM se alimenta a los sadhus y a cualquier persona que quiera comer gratis. Es interesante ver la fila llena de renunciantes esperando su plato de comida.
Otro lugar que me encantó del ashram de Ramana Maharshi es la sala de meditación “vieja”, que ahí es donde se sentaba Ramana y charlaba con sus discípulos. Todavía está el mismo sillón donde él se recostaba. Se siente una energía muy linda en esa sala y a mí me resultó muy fácil entrar en meditación profunda ahí particularmente.
También, en el ashram, podés ver la habitación donde Ramana dejó el cuerpo. Si bien no se puede entrar, la podés ver desde afuera. Todavía está el mismo sillón donde él estaba acostado, los utensilios de cocina, todo. Es muy impresionante.
El ashram cuenta con una biblioteca donde yo iba casi todos los días a leer libros de Ramana y meterme más en sus enseñanzas. La biblioteca es solo para la gente que se está quedando en el Ashram, pero si realmente querés ir, podés pedir en la oficina que te hagan una notita que le mostrás al guardia y te deja pasar.
Las cuevas donde vivió Ramana en la montaña
Otra cosa imperdible que ver en Tiruvannamalai y podés hacerlo desde el ashram, son las cuevas en Arunachala.
Esto es algo que hice casi todos los días a eso de las 7:30 AM. En la parte de atrás del ashram (hacia el lado izquierdo), hay una puerta que te lleva a un sendero de piedras que sube la montaña hasta dos cuevas en donde Ramana vivió por muchísimos años.
La caminata en la montaña es hermosa, pacífica, tranquila. Sobre todo si no la haces en fin de semana. Se siente una energía muy muy especial. Te recomiendo hacerla con los pies descalzos. En el Ashram es obligatorio estar descalzo en todo momento. Tienes que dejar tu calzado en la entrada.
Las cuevas abren de 8:30 AM a 4:30 PM, pero igual te recomiendo empezar a subir temprano, aunque tengas que esperar afuera a que abran para evitar el calor.
La caminata hasta la primera cueva, Skandashram, dura media hora aproximadamente. Aquí Ramana vivió 7 años. También ahí está la habitación donde murió la madre de Ramana.
Luego, hacia la derecha justo al frente de esta cueva, se abre otro camino que baja unos diez minutos, hasta llegar a la segunda cueva, que se llama Virupaksha. Aquí Ramana vivió 17 años. ¿Te imaginás? ¡17 años viviendo en una cueva!
Esta cueva es más grande, y a mí particularmente me gustó más porque se siente más íntima. Hay mucha oscuridad (en la otra, la parte oscura es muy pequeña). Acá tuve meditaciones bastante increíbles.
Lo mejor es que nunca se llena demasiado de gente. Mis recomendaciones son ir temprano a la mañana, y evitar los fines de semana, feriados y días de luna llena.

Girivalam, la caminata alrededor de Arunachala en luna llena
Como te conté, mi viaje coincidió con la luna llena. Dicen que caminar alrededor de Arunachala, la montaña, en luna llena te trae muchos beneficios espirituales y cada mes miles y miles de devotos llegan a Tiruvannamalai para hacer la peregrinación.
La caminata es por la calle, no por un sendero y se hace descalzo.
En el ashram conocí a una chica del norte de la India que se unió a mí para hacer la caminata. Nos despertamos a las 2:30 AM para empezar los 14 km descalzas por la calle de India. Fue una experiencia alucinante. En este post te cuento todo sobre el Girivalam en luna llena.
Te recomiendo mucho hacer coincidir tu viaje con la luna llena. Si no, de igual manera podés hacer el Girivalam en cualquier noche o mañana (durante el día hace mucho calor).

Lo que me gustó y lo que no me gustó tanto del ashram
En general, mi experiencia fue súper positiva y volvería sin pensarlo.
Lo que más me gustó
La gente es muy amable, te ayuda con lo que necesites con una sonrisa. En todo el ashram se siente una energía muy linda y mucha paz. Cada uno va a tener una experiencia distinta en este sentido, ya que eso es muy personal.
Amé ir a la biblioteca y leer libros sobre Ramana Maharshi (también tenés la opción de elegir cientos de otros libros de todo lo que te imagines).
Tener la posibilidad de meditar en las cuevas donde Ramana vivió me voló la cabeza.
En el ashram todo está impecable: aunque camines descalzo, los pies casi no se ensucian. Eso es gracias a las señoras que pasan el día barriendo con unas escobillas pequeñas, agachadas todo el tiempo para mantener cada rincón limpio. Un trabajo silencioso pero enorme, que hace que la experiencia sea más confortable.
La comida es riquísima aunque se puede hacer un poco monótona. Pero lo bueno es que hay muchos cafés alrededor del ashram que sirven todo tipo de comida, y en mi guía para visitar Ramanasramam te cuento dónde están y cuáles son los mejores cafés (sí, los conocí a todos 😅).
Al frente del ashram, en la calle, venden cocos también, que son una delicia. Primero tomas el agua, y después pides que te lo abran y comes la carne de coco.
Si te quedas en el ashram, no tienes que participar en todas las actividades, ni nadie controla nada. Si te piden en la página web que si pedís alojarte en el ashram, tu objetivo sea aprender sobre las enseñanzas de Ramana y no simplemente hacer turismo en Tiruvannamalai. Lo cual me parece perfecto, ya que te alojas gratis.
Pero no es que tenés que participar de absolutamente todo. Podés hacer lo que vayas sintiendo, y podés entrar y salir libremente.
Lo que no me gustó tanto
Lo único que no me gustó tanto de este ashram es que no es un ashram para socializar. Y bueno, ya se que un ashram es un espacio para hacer trabajo personal y para ir más para adentro que hacia afuera, pero mi experiencia en el ahsram de Amma fue tan pero tan buena en el sentido de la gente que conocí, todo lo que aprendí de ellas y las conexiones que hice, que me quedé con ganas de más.
Llegar al ashram de Ramana y ver que todos estaban en completo silencio y era difícil socializar y conocer gente fue un poquito decepcionante, aunque ya venía bien entrenada en el ashram de Sadhguru donde cada uno está en la suya. Creo que justamente por eso necesitaba socializar.
Para mí hablando con gente, aprendés un montón y te suma un montón a la experiencia. Sobre todo, gente que se queda en ashrams que siempre tiene historias interesantes que contar. Por suerte los últimos días conocí a Archana y Mrunalini, dos chicas muy buena onda con las que hice la caminata en luna llena.
Y otra cosa que no me gustó, pero el ashram no tiene la culpa, es que quise hacer una donación y no se puede. Parece que el gobierno de India se los puso re difícil. Ahora todos los extranjeros que quieran hacer donación tienen que demostrar en donde cambiaron moneda extranjera por rupias indias, y un montón de papeles que son indemostrables. Y la única opción es pagar en moneda extranjera, cosa que yo no tenía.
La verdad es que quería contribuir y devolver un poco toda la hospitalidad que recibí, pero el gobierno lo hace muy difícil. Te recomiendo llevar dólares o euros si querés hacer una donación, ya que es lo único que aceptan.
Consejo importantísimo para tu viaje a India: compra datos móviles para estar siempre con conexión. En este post te cuento cómo tener internet en India y cuál es tu mejor opción.
Seguro de viaje para la India
Si hay algo que no puede faltar en tu viaje a la India, es un seguro de viaje. Créeme: por más que uno piense “a mí no me va a pasar nada”, en India cualquier cosa puede pasar, desde una intoxicación por comida hasta un accidente de tráfico, perder el equipaje o necesitar atención médica en un hospital privado.
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Reflexiones finales: mi experiencia en el Ashram de Ramana Maharshi
Pasar nueve días en el ashram fue hermoso. Caminar descalza, escuchar los cantos en tamil, ver a la gente hacer su servicio con tanta devoción, aprender en la biblioteca, meditar en las cuevas…fue una experiencia muy transformadora. Me dejó muchas enseñanzas, pero esas me las guardo para mí 😀.
Te recomiendo muchísimo pasar unos días en el ashram de Ramana Maharshi y desconectar un poco de la rutina, sobre todo en una ciudad tan espiritual como lo es Tiruvannamalai.
Si te interesa visitar otros ashrams en India, te dejo estos posts:
- ¿Qué es un ashram? Te lo explico fácil y sencillo
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- Guía para visitar el ashram de Ramana Maharshi en Tiruvannamalai, India
- Cómo visitar Kainchi Dham, el ashram de Neem Karoli Baba (mi experiencia)
- Cómo visitar Isha Yoga Center, el ashram de Sadhguru en India (mi experiencia)
- Sadhana Forest en Auroville, otra forma de vivir sí existe (y la descubrí en India)
- Conocí a un guru real en el ashram de Sombari Baba en Uttarakhand
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